2020

El Yoga Restaurativo está ligado al Hatha Yoga, al estilo  Iyengar, a la Tercera Edad, a gente que tiene dolencias que le dificultan una práctica natural.


Nace de las ideas del gran maestro B.K.S. Iyengar y de la necesidad de realizar una postura sin dolor y sin esfuerzo, ya que este maestro padecía muchas dolencias y patologías funcionales por lo que ideó muchas maneras de realizar con excelencia cada postura o asana, utilizando soportes de todo tipo. 

Todo esto fue convirtiéndose en algo que caracteriza la esencia del estilo Iyengar. Los soportes y ayudas también están al servicio de “comprender” y que a través de esa comprensión se obtenga “conciencia” del movimiento, del gesto, de la colocación del cuerpo. Es decir, los soportes están al servicio de la “precisión”.


Iyengar las llamó posturas semipasivas o pasivas, porque generan más o menos acción.
El Yoga Restaurativo trata la No Acción, el No Hacer. Necesitamos un proceso que nos permita recobrar la conciencia para poder reinstalar en nosotros la idea de relajar, de parar, de soltar, y especialmente de percibir quiénes somos, qué somos, cómo sentimos, qué sentimos, para así tomar conciencia y crear ese proceso yóguico maravilloso que nos permita después desenvolvernos en la Acción.


El objetivo principal del Yoga Restaurativo es “Relajar”, “Parar”, “Restaurar la Respiración”, “Obtener serenidad”, y “Despertar” en todas las posiciones posibles (dependiendo de cada cuerpo).

Beneficios que aporta:

Alivia dolencias
Estira, tonifica, y fortalece músculos
Flexibiliza articulaciones
Fortalece el sistema inmune
Regula el sistema nervioso y endocrino
Mejora la circulación sanguínea
Mejora el equilibrio físico y biológico
Limpia el aparato respiratorio y mejora la respiración
Fortalece el corazón
Mejora el estado emocional, la memoria y la concentración
Desarrolla la atención sostenida y la sensibilidad

En nuestro estudio impartimos un Yoga Restaurativo que proviene de la metodología de la Escuela Internacional de Yoga donde nos hemos formado. Por lo tanto parte de una visión integradora, de respeto por el cuerpo, por el nivel de la persona y su proceso funcional, estructural y orgánico y también desde una visión que no atiende a modas si no a cada uno de los alumnos. La práctica es de ritmo suave y calmado, asequible a cualquier persona y colectivo, independientemente de su condición física.

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