2020

La práctica de yoga durante el embarazo ayudará a la madre a tomar consciencia de su cuerpo y mente y a que se relaje durante el proceso. El enfoque es totalmente terapéutico y beneficioso para las gestantes y se tiene muy en cuenta el proceso psicoemocional y energético. Es mucho más que trabajar caderas, controlar y potenciar el suelo pélvico y enseñar a respirar y relajarse a la futura madre. Es un proceso de autocrecimiento y liberación de patrones.

El yoga para embarazadas es beneficioso para eliminar bloqueos, inseguridades y miedos. Mediante la práctica de asanas y meditaciones se persigue el fin de vivir el momento, sin juzgarse, conectando con esa nueva vida que crece en su interior y así poder disfrutar de esos meses mágicos e irrepetibles.

La mente juega un papel muy importante y más aún durante el embarazo ya que se sufren cambios hormonales que multiplican la actividad mental. Hay que hacerles ver que el estado mental controla el embarazo y el parto. De hecho, el yoga puede ayudar a reducir síntomas depresivos,  especialmente cuando se acompañan los ejercicios de posturas con meditación y relajación profunda, lo que lo hace ideal para quienes padezcan depresión o ansiedad.

Esta práctica evita la creación de sustancias como el cortisol y la adrenalina que pueden llegar a excitar al bebé y a la madre. Por supuesto también nos encamina a un embarazo más saludable con el que disfrutar hasta el último día.

Los beneficios alcanzan también una mejor y más rápida recuperación en el postparto.

Hay que tener muy en cuenta los cambios fisiológicos y biomecánicos que sufren en cada trimestre las gestantes para así diseñar la sesión a sus necesidades y saber adaptar las posturas que más le beneficien según el mes en el que se encuentren.

Algunos beneficios del yoga durante el embarazo son:

  • Disminuye el dolor de espalda al mejorar la postura corporal.
  • Ayuda a dormir mejor, ya que es una actividad relajante que reduce la sensación de fatiga y el estrés.
  • Formas una conexión aún más fuerte con el bebé, al hacer que la embarazada se enfoque en su respiración y de este modo se vuelva más consciente de su cuerpo.

Cualquier mujer embarazada puede comenzar a hacer yoga. Incluso las que nunca lo habían probado antes.

La práctica debe ser fácil y progresiva, a la par que rigurosa, sin olvidar las necesidades cambiantes de la gestación, teniendo en cuenta las dificultades y contraindicaciones de esta práctica durante el embarazo.

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